VICERECTORA IGUALDAD UV: “NO PODEMOS PEDIR QUE EL DERECHO REGULE CUANDO EL SISTEMA OPRIME”

PROSTITUCIÓN, LA EXPLOTACIÓN SEXUAL MÁS ANTIGUA DEL MUNDO. ASPECTOS JURÍDICOS.

Presentación: Elena Martínez García, Vicerectora de Igualdad, Diversidad y Sostenibilidad. Profesora, jurista y feminista.

Fotografía de cabecera: Pedro Llorente Alemany

La Vicerectora Elena Martínez García ha presentado y abierto la jornada sobre los aspectos jurídicos de la explotación más antigua del mundo: la Prostitución. La jurista que ha afirmado, que el procedimiento jurídico es una suerte de lenguaje autorizado por el estado y por tanto un discurso impregnado de poder , ha ido desgranando razonamientos que confirman como el derecho ha jugado un rol determinante en la reproducción de las estructuras androcéntricas y en la reproducción de las desigualdades de género en nuestra sociedad, lo que evidentemente “pone de manifiesto la necesidad de una revisión con perspectiva feminista”.

Por otro lado, también ha puesto sobre la mesa la cuestión de si se puede calificar de regulable, jurídicamente, la relación entre mujer prostituida y cliente y para ello ha abordado como primera premisa el binomio, clásico en derecho, Libertad versus Igualdad. A continuación, interpelándose a sí misma, se ha preguntado si como mujer que no se encuentra en situación de vulnerabilidad, estaba legitimada para debatir acerca de este tema: “Cualquier debate que se abra sobre la libertad, no puede abordarse legítimamente si antes no hablamos sobre la igualdad y el modelo económico y productivo de nuestra sociedad. Estas son cuestiones fundamentales del debate, no lo podemos reducir a analizar éticamente si estas prácticas son justas o injustas, ese es un debate yermo. No podemos pedir que el Derecho regule cuando el sistema oprime”.

En su exposición, la profesora de derecho ha explicado como las leyes, su creación, aplicación e interpretación no son neutrales mientras no se enjuicie de acuerdo a la Constitución y a las normas internacionales a la vez que con perspectiva de género inclusiva, es decir desde la realidad de las mujeres, desde el modelo de sociedad en el que viven y su situación en este contexto. Obviarlo significa profundizar en la desigualdad y el abuso que sufren las que se ven abocadas a ejercer la prostitución. El poder del estado no puede regular un fenómeno que afecta a las mujeres en situación de desigualdad porque convertir en derecho o norma jurídica, y darle el estatus de trabajo a la prostitución, es profundizar en la cultura dominante, la patriarcal. “El discurso de la legalización de la prostitución y el reconocimiento del trabajo sexual solo beneficia al hombre y desprotege a las mujeres en situación de pobreza”, según afirma la Vicerectora.

Ser mujer en nuestra sociedad implica unos límites que el derecho establece y son los que hacen referencia a la libertad, igualdad y dignidad de las mujeres, o sea a derechos humanos fundamentales. Si se aborda el análisis feminista de los pretendidos derechos de las mujeres en prostitución hay que preguntarse: ¿en qué se traducen?, ¿dónde las posiciona socialmente?, ¿se pone en jaque al sistema opresor y patriarcal cuando las mujeres ejercen la prostitución de “forma libre”?, ¿qué estructuras cambian?, ¿salen de la pobreza?, ¿cuántas de ellas?  Así, ha quedado abierto este debate que se ha ido desarrollando a lo largo de la tarde con la intervención de la primera mesa compuesta por Luis Jimena Quesada, catedrático de Derecho Constitucional UV, Rosa María Guiralt, fiscal delegada de violencia sobre la mujer y Lara Esteve Mallent, magistrada con competencia exclusiva en violencia de género. La mesa que ha sido moderada por la periodista Silvia Llorente Escribano.

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