LES COMARES VALENCIANES (CoVa) CON ROXANA ARROYO VARGAS, VALENCIA

LES COMARES VALENCIANES (CoVa)

PRIMER ENCUENTRO CON ROXANA ARROYO VARGAS, feminista costarricense con amplia experiencia en investigación sobre violencia de género y derechos humanos de las mujeres.

Convocatoria coordinada por Amparo Mañés Barbé, Directora de la Unidad de Igualdad de la Universitat de València y Julia Sevilla Merino, Profesora Honoraria del Departamento de Derecho Constitucional, Ciencia Política y Administración de la UV. Miembro del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer.

La idea que persigue estos encuentros es la de recuperar el gusto por el debate y la tertulia feminista aprovechando la visita, a la Universitat de València o a la ciudad, de ilustres feministas, que generosamente quieran aportar su sabiduría a un intercambio de pareceres con una merienda como excusa.

En esta ocasión, nos visita Roxana Arroyo Vargas, Licenciada por la Universidad de Costa Rica, Doctorado en Derechos Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid “Instituto Bartolomé de las Casas”, Profesora de la Maestría de Estudios de la Mujer, Universidad de Costa Rica, Profesora de la Universidad Estatal a Distancia Maestría Estudios de la Violencia Social y Familiar, Maestría de Derechos Humanos Educación para la Paz Universidad Nacional. Consultora Internacional, investigadora en temas de derechos humanos de las mujeres y autora de artículos, investigaciones y libros.

Para comenzar la tertulia, tras una breve auto presentación de las compañeras que se sientan alrededor de la mesa de la Sala Gonzalo Montiel del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, se le propone a Roxana que comparta con las tertulianas por qué es feminista.

“Una viene de un feminismo muy situado, de dónde vienes y qué es lo que te ha tocado vivir. Yo vengo de Mesoamérica (desde México a Costa Rica), una zona muy conflictiva. Mi origen fue el de activista de DDHH, allá por 1976, antes de la Revolución Sandinista que triunfó en el 79. Antes de esa fecha Centroamérica era muy convulsa, existían muchas dictaduras desde Guatemala hasta Costa Rica. Allí surgió la Comisión Centroamericana de DDHH formada por las distintas comisiones que estaban en el exilio. Allí se inició mi trabajo por los DDHH y en esa misma comisión y en ese contexto es donde te haces feminista, porque conoces mujeres extraordinarias que se convierten en tus mentoras, las que te hacen ver cosas que no podías ver. Las que te enseñan desde el corazón, las que te muestran que si rivalizas no aprendes, porque la sabiduría viene de reconocer precisamente que otras, a pesar de su diversidad, te enseñan”.

Roxana reconoce sentirse privilegiada en el feminismo por haber seguido la senda de los DDHH a través de mujeres que marcaron su vida como su maestra y amiga, Alda Facio, como María Suárez Toro de Radio Internacional Feminista,  https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Su%C3%A1rez_Toro

Gladys Acosta Vargas del CEDAW (Comité por la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres), Rondha Copelon, extraordinaria jurista norteamericana que equiparó la violencia doméstica con la tortura,

https://palabrademujer.wordpress.com/2010/05/15/homenaje-a-rondha-copelon-teorica-que-equiparo-violencia-domestica-con-tortura/

y como no, la académica, antropóloga e investigadora mexicana, Marcela Lagarde.

 

Haberse nutrido del pensamiento de tantas feministas latinoamericanas a través de su práctica le inspiraron a empezar a leer y a dar un sentido a la vida a través de las suyas y a entender que el Feminismo le daba la posibilidad de explicarse a sí misma que estaba haciendo en este mundo y a ver como muchas cosas que no entendía cobraban sentido.

El Feminismo permitió a Roxana desarrollar, desde la vitalidad, la creatividad y la complicidad con otras feministas como, recuerda ahora con la resistencia a Ortega, las extraordinarias feministas nicaragüenses (Gioconda Belli), un activismo qué junto al desarrollado por las feministas salvadoreñas, las guatemaltecas y todo el feminismo activista de los años noventa, desembocó en las conferencias satélite previas a la conferencia de Viena.

El activismo en Mesoamérica pasó por muchas etapas. Este activismo por los DDHH con perspectiva feminista pasó por el estudio de los feminicidios en México y en otros territorios y en cada uno de ellos revestía y reviste su propia diversidad, su propia reivindicación.  En Ciudad Juárez la reivindicación era estar viva frente a estar muerta, lo que supone una marcada diferencia con la reivindicación de las americanas con el Me Too contra el hostigamiento sexual. Más hacía el Sur nos encontramos con los feminicidios en Argentina y si miramos hacia Chile observamos un pujante movimiento feminista muy joven contra el acoso sexual en las universidades y por una educación no sexista. Sin embargo, al mismo tiempo observamos los discursos de los presidentes de Brasil (Bolsonaro) y EEUU (Trump), basados en el odio y la discriminación, a la vez que una presencia importante del movimiento evangélico también en países como Costa Rica a través de la iglesia Neopentecostal con una clara influencia en el cuestionamiento de los Derechos LGTB, la ideología de género y la estigmatización del Feminismo.

En América Latina existen actualmente tres países que tienen absolutamente penalizado el aborto, Nicaragua y El Salvador son dos de ellos, con supuestamente “gobiernos progresistas de izquierdas”, con la diferencia de que el segundo penaliza con cárcel a las mujeres; el tercero es la República Dominicana. Evidentemente el Feminismo tiene limitados sus avances e incluso se podría decir según los casos que tiene una difícil relación con las propuestas de la izquierda.

Uno de los movimientos más internacionalistas y pacíficos que ha existido es el Feminismo y antes lo fue el sufragismo. La humanidad tiene contraída una gran deuda con el Feminismo. Lo cual no quiere decir que dentro de este movimiento no existan fracturas. Una de las mayores, que Roxana recuerda, fue entre las institucionales y las autónomas en Chile, “dicotomías tan radicales que debilitan al feminismo porque las agendas no tienen puntos de encuentro”. También en Brasil entre el Feminismo blanco y la negritud.

El Feminismo siempre ha visto las diferentes interseccionalidades, otra cosa es que no haya podido avanzar en el tratamiento epistemológico y teórico sobre esta cuestión. O que los debates se hayan enconado tanto que unas feministas a otras se hayan acusado de ejercer conductas discriminatorias. La cuestión es que las diferencias han de ser reflexionadas. Las feministas no pueden dejar de ejercer el debate porque se nos diga que estamos discriminando, porque eso se convierte en una autocensura a la producción y al análisis.

Hay un punto caliente de debate en Latino América con respecto a sí el Feminismo es más que la diversidad sexual, ¿es lo mismo o lo subsume? Los estudios feministas en las Universidades se han ido sustituyendo por los estudios sobre diversidad sexual, la cuestión pasa por establecer un diálogo constructivo entre ambos conceptos.

La diversidad sexual no pasa necesariamente por la deconstrucción de las identidades porque las identidades no son estáticas; las feministas siempre hemos combatido la identidad asignada.

Para el Feminismo, como práctica política y ética de vida, cualquier discriminación es un oprobio.  El tema de la diversidad y de la interseccionalidad es en este momento una teoría viva en debate y se ha de seguir construyendo en base al diálogo.

En la hoja de ruta actual el debate no afecta solo a la diversidad sexual, apunta también a la etnicidad, al análisis descolonial; el análisis de teoría feminista implica indefectiblemente etnia y clase, sino no sería feminismo. El problema de la diversidad planteado como único sujeto es que dibuja un falso paradigma. Lo que ha criticado el Feminismo desde sus inicios es un sujeto único y parece que la diversidad sexual se vuelve como sujeto político único cuando aborda la diversidad sexual. Lo cual subsume todas las posibilidades de análisis de otros sujetos que no estén ahí. Por ejemplo, la heterosexualidad. El 70 % de las mujeres son hetero y sin embargo no hallan su espacio dentro de lo que se considera diversidad sexual. Es una contradicción si hablamos de diversidad y una trampa teórica. No se puede construir una categoría negando otra porque significa volver al sujeto único que es contra lo que lucha el Feminismo.

Siguiendo con el turno de palabra que marca la tertulia, una cuestión queda sobre la mesa: la cuestión es, si frente al rearme de la extrema derecha y la radicalización del PP y Ciudadanos en España, la ideología de género y el Feminismo podrían actuar como contrapoderes, reemplazando el actual sujeto político “mujer” por el señalamiento del hombre machista como sujeto opresor tal y como pregona el feminismo de la diferencia. Ahí queda la reflexión.

Con respecto a la interpelación a Roxana respecto a su experiencia en la formación de jueces en Latinoamérica, remite la autora a su referente y amiga Alda Facio y su programa “Mujer, Justicia y Género” (19991). Alda plantea una metodología de análisis del fenómeno jurídico para detectar la discriminación en el razonamiento lógico de los jueces, “porque no puedes formar a jueces sino entras en sus razonamientos para comprobar que hay falacias ahí. Tienes que entrar a cuestionarlos desde su lógica y sus normas”. Otro tema es el de la aplicación de las convenciones (CEDAW, por ejemplo), instrumentos que tienen que ser utilizados. Tal vez los jueces no las utilizan, pero cuando –como formadora- les hablas de ello, “les estás hablando desde una argumentación jurídica”. Los jueces no lo aplican por defecto, pero está presente en el razonamiento y en la norma.

En el año 1994 cuando Arroyo viene a España, a desarrollar su doctorado en la Universidad Carlos III de Madrid, esta no ofrece ningún estudio en género, oponiéndose incluso a la exposición de la tesis que preparaba Rosana sobre el programa de Alda Facio antes citado. Muchas de las leyes de igualdad entonces ni tan siquiera estaban fundamentadas en la CEDAW.

Desde hace años en España hay un desarrollo normativo del tema de la igualdad. El Feminismo tiene un desarrollo filosófico extraordinario construido desde el activismo de los Derechos Humanos, pero no tanto desde la deconstrucción del derecho como derecho androcéntrico y como éste contempla los derechos humanos de las mujeres. Y eso marca una diferencia con América Latina, donde si se toma cualquier Ley de Igualdad, desde México a la Patagonia, va a tener como fundamentación, se aplique o no (qué esa es otra cuestión), la CEDAW y la CONVENCION INTERAMERICANA PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER (BELEM DO PARA) ratificada, por ejemplo, en México, en 1995.

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará, define la violencia contra las mujeres, establece el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia y destaca a la violencia como una violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.

Propone por primera vez el desarrollo de mecanismos de protección y defensa de los derechos de las mujeres como fundamentales para luchar contra el fenómeno de la violencia contra su integridad física, sexual y psicológica, tanto en el ámbito público como en el privado, y su reivindicación dentro de la sociedad.

En América Latina, se comienza a hablar de violencia contra las mujeres antes de 1994 (leyes de Violencia Intrafamiliar), la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género en España es de 2004.

A partir de la Convención de Belém do Pará, se desarrollaron las leyes integrales de violencia, se tipificó el término Feminicidio, aplicado por la Corte Interamericana en el juicio por las desapariciones y feminicidios en Juárez. La antropóloga Marcela Lagarde, investigó y tomó parte en la redacción de la ley, promovió el delito de Feminicidio en el Código Penal Federal y la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, ley vigente en México desde el 2 de febrero de 2007. Este impulso constituyó un ejemplo de acción directa feminista sobre el desarrollo normativo y su traducción en la lucha contra la violencia.

Volviendo sobre el programa de Alda Facio: “Mujer, Justicia y Género” (19991) junto a la que Roxana trabajo doce o trece años, se intentó cuestionar la cultura jurídica, su lógica, para llevarla bajo el prisma de los DDHH en la observancia de la discriminación que crean los estereotipos de género.

Cuando Alda y Roxana llevaron a cabo el I Encuentro de Magistradas de Iberoamérica, había diez magistradas en América Latina, con el tiempo llegaron a ser más de cincuenta. Idearon una estrategia para trabajar solo con Magistradas de Corte, para que ellas empezarán a reflexionar sobre estos temas. Después se crearon Unidades de Género en los poderes judiciales y a hacer política de género dentro de esos poderes.

Se precisa desde la mesa de tertulia que aquí, ante la propuesta al Consejo General del Poder Judicial de la creación de un observatorio para revisar las sentencias, la respuesta obtenida fue que eso no lo permitía la independencia del poder judicial y que hay que mantenerse en el sano juicio del juez; que para eso ya existen otras instancias superiores a las que la víctima puede recurrir. La responsabilidad pues, ante una sentencia patriarcal, vuelve de nuevo a recaer sobre la victima que si no está de acuerdo tiene que recurrir con todos los costes económicos y personales que ello supone.

Con respecto al tema del orden establecido, apunta Roxana para terminar que, en su país, Costa Rica, abolieron el ejército en 1948 y que el hecho de que seis generaciones hayan crecido sin la presencia de la jerarquía del ejército, marca una diferencia, y crea otro referente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este resumen ha sido realizado, con carácter solidario, por Concha Martínez Giménez, Agenda Feminista, con el fin de facilitar -a las personas que tengan interés- un acercamiento a esta tertulia feminista con Roxana Arroyo.

Gracias por vuestra atención.

https://agendafeminista.org/

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